LA CONDESA VON COSEL

Nacida Anna Constantia von Brockdorff, el 17 de octubre de 1680, en Stolpe, Holstein. Su padre, Joachim von Brockdorff, era un caballero, por tanto pertenecía a la nobleza menor, en tanto que su madre, Anne Margarethe, era hija de un riquísimo ciudadano de Hamburgo. Dada la posición de los padres, la muchacha recibió una educación sorprendentemente amplia para una fémina de esa época, destacando por su conocimiento de aritmética y geometría. Pero poseía un carácter demasiado tumultuoso e impetuoso, de manera que a sus padres se les ocurrió que debían “colocarla” en una de las cortes cercanas para que se puliese definitivamente. Así, a los catorce años, se le encontró un puesto como dama de compañía de la princesa Sophie Amalie, hija del duque Christian Albrecht of Holstein-Gottorp y su esposa, nacida Frederika Amalie de Dinamarca. Al cabo de doce meses, Sophie Amalie hubo de abandonar el hogar familiar para dirigirse al de su prometido, el príncipe August Wilhelm, heredero de la casa de Brunswick-Lüneburg. Por supuesto, Anna Constantia acompañó a Sophie Amalie.

Según parece, Anna Constantia enseguida se dejó arrastrar a una relación amorosa con un hermano menor de August Wilhelm, Louis Rudolf, que estaba ya casado con Christine de Oettingen. La historia estalló al quedarse Anna Constantia embarazada: fue inmediatamente expulsada de la corte y devuelta a sus padres, que seguían residiendo en Gut Depenau. Previsiblemente, los von Brockdorff se sintieron avergonzados y furiosos al tener que acoger a esa hija que no había sabido tener cuidado de sí misma. No se sabe qué ocurrió con el embarazo, si se interrumpió o si llegó a término. Un tiempo después, Anna Constantia había abandonado la casa de sus padres para establecerse en el castillo de Burgscheidungen con su nuevo amante, el barón Adolph Magnus von Hoym. El flagrante concubinato derivó en un matrimonio al cabo de cuatro años, pero a los tres años de la boda ya se habían divorciado. Anna Constantia, que seguía usando el título de baronesa von Hoym, se dirigió entonces a la corte de Dresde.

Es obvio que la bella y desenvuelta mujer ya tenía un pasado, pero eso no íba a ser un obstáculo en su camino. Enseguida se las apañó para llamar la atención de Augusto II, Elector de Sajonia y Rey de Polonia. La consorte oficial del monarca, Christiane Eberhardine de Brandenburgo, una fervorosa protestante, se había separado de él y se había autoexiliado al castillo de Pretzsch cuando Augusto, para poder ceñirse la corona polaca, había abjurado del luteranismo convirtiéndose a cambio al catolicismo. Christiane no aceptó ese oportunista cambio de religión del marido, porque ella tenía muy arraigados principios en la materia. Pero el abandono de Christiane no afectó en absoluto a Augusto, que era un formidable mujeriego. Tras una notable aunque breve aventura con la condesa sueca Aurora de Königsmark, tenía por amante oficial a Ursula Katharina von Altenbockum, princesa de Teschen, que le había dado un hijo varón muy querido por él.

Sin embargo, Anna Constantia se las apañó para volver loco de pasión a Augustus en los últimos meses de 1704 y, en 1705, la princesa de Teschen se vió forzada a abandonar la corte a fín de que el lugar que dejaba vacante lo ocupase la nueva querida del rey. En 1706, Anna Constantia alcanzó el apogeo de su gloria al ser proclamada Reichgräfin von Cosel. Luego, daría a luz dos hijas y un hijo para su amante: Augusta Anna Constantia, Fredericka Alexandrine y Frederick Augustus. Para entonces, la condesa von Cosel ejercía una enorme influencia en asuntos políticos, lo que la hizo granjearse numerosos enemigos en la corte; éstos conspiraron activamente para provocar su caída, en especial después de que se empezase a rumorear que había sido lo suficientemente espabilada para obtener una promesa de matrimonio por escrito, de puño y letra del rey Augusto.

En 1712, los enemigos de Anna Constantia lograron empujar al libidinoso Augusto hacia la más joven y lozana Maria Magdalena Bielinski, condesa von Dönhoff. Ahora completamente enamorado de Maria Magdalena, Augusto emitió la orden de que Anna Constantia debía retirarse al castillo de Pillnitz en el año 1713. En ese caso, se cumplía el viejo refrán “quien a hierro mata a hierro muere”: años atrás, Ursula de Teschen había debido retirarse de la escena para que brillase Anna Constantia; ahora le tocaba a Anna Constantia retirarse de la escena para que brillase Maria Magdalena. Pero la condesa de Cosel no estaba dispuesta a dejarse encerrar en Pillnitz. En un gesto audaz, abandonó Sajonia y se dirigió a Prusia, decidida a recuperar el famoso documento en el que el rey se comprometía a casarse con ella, que, por entonces, estaba en manos de un primo de la dama encerrado en la prisión de Spandau. Para su desgracia, Anna Constantia no logró su propósito: fue detenida por los prusianos y la devolvieron a los sajones, que la habían declarado criminal de Estado por su huída.

La condesa von Cosel fue entonces sentenciada a exilio en Burg Stolpen, su lugar de nacimiento. Allí confinada pasaría los siguientes cuarenta y nueve años de vida, hasta su muerte.

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Minnie (kalliope)

One Response to “LA CONDESA VON COSEL”

  1. [...] siendo tanto niño o adulto, fue visitado por el espíritu de un antiquísimo ancestro, la Condesa Anna Constantia Von Cosel, de la cuál Tanzel empezó a adoptar su nombre. Esta aparición, le enseñó visiones sobre una [...]

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